Las TIC: Una herramienta para la implementación de la gestión del conocimiento

Las TIC: Una herramienta para la implementación de la gestión del conocimiento

Dra. Rocío Mendoza Oropeza
Postdoctorado, Universidad de Alcalá

Resumen

Este artículo presenta una perspectiva de cómo la gestión del conocimiento (knowledge management) examina la importancia de las herramientas tecnológicas y de comunicación TIC y cómo deben conformar un sistema digital, cuya base puede desarrollarse con mayor facilidad, así como las acciones y procedimientos que constituyen metodológicamente la gestión del conocimiento, el aprendizaje organizacional o el capital intelectual en las organizaciones o instituciones educativas. Se brinda también una explicación sobre su función dentro del sistema de la gestión del conocimiento, la lógica de sus operaciones internas, así como sus ventajas y desventajas. Se describirá y definirán de manera breve teorías previas de los conceptos y procesos que son objeto de automatización, con la peculiaridad de que las definiciones hacen alusión a un soporte tecnológico. Se aborda la relación de la gestión del conocimiento y el cómo gestionar la información con medios electrónicos y de comunicación. El presente trabajo está propuesto para construir procesos que faciliten la toma de decisiones en el contexto de la gestión del conocimiento por medio de este tipo de herramientas.

Palabras clave: gestión del conocimiento, TIC, TAC, TEP, conectivismo

Abstract

This article presents a vision of how knowledge management recognizes the importance of ICT technological and communication tools and how they should form a digital system, whose base can be developed, with greater ease, as well as the actions and operations that methodologically integrate the knowledge management, organizational learning or intellectual capital, in organizations or educational institutions. An explanation of its function within the knowledge management system, the logic of its internal operations, as well as its advantages and disadvantages, is also offered. Previous theories of the concepts and processes that are subject to automation will be described and defined, with the peculiarity that the definitions allude to a possible technological support. It also addresses the relationship of knowledge management, and how to manage information with electronic media and communication. The present work is proposed to build processes to facilitate decision making in the context of management through this type of tools.

Keywords: knowledge management, ICT, LKT, TEP, connectivism

Introducción

Este trabajo tiene como propósito mostrar la relevancia de las TIC en la actualidad como una herramienta estratégica para implementar la gestión del conocimiento (knowledge management) en una institución educativa. Observaremos también, en el desarrollo del mismo, puntos claves que muestren lo anteriormente dicho, además de conocer cómo surgen las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en la sociedad, su utilidad y evolución sobre todo en el ámbito educativo. 

A lo largo de la historia, el hombre ha reconocido al conocimiento como fuente productora de progreso y, a la vez, como derivación de sus inventos y hallazgos. En este sentido, se planteará en el desarrollo de esta investigación que el cambio  que experimentan los actores educativos actualmente es el avance de un patrón de la sociedad que conocemos en el presente, que podríamos llamar sociedad industrial, hacia un modelo o paradigma propio de la sociedad de la información, con desafíos para no solo estar en la sociedad del conocimiento, sino para contribuir en ella, por lo que el conocimiento se concibe como el activo impalpable más importante en las organizaciones educativas, así como un producto y una fuente de ventajas de innovación y desarrollo  para las mismas. 

Asimismo, se analiza la importancia que tiene empoderar la capacidad creativa e innovadora del alumno-docente en el colectivo escolar, así como la relevancia de una gestión consciente y planificada del conocimiento, que potencie su construcción, transferencia, conservación y reutilización en diferentes momentos y contextos.

Además, se argumenta la importancia y la misión de la infraestructura tecnológica de la institución, la cual tiene como objetivo el de facilitar los flujos de información y la comunicación interactiva entre los actores educativos que integran la organización. Por otra parte, se visualiza que el problema consiste en saber cómo emplear las denominadas TIC para aprender más y mejor y cómo utilizarlas para realizar una gestión eficaz del conocimiento y, de esta forma, ver su evolución a través de la relevancia de las Tecnologías de Aprendizaje y Conocimiento (TAC) y la trascendencia de las Tecnologías para el Empoderamiento y la Participación (TEP).

Se identificará también cómo las tecnologías de la información dinamizan la transmisión de la información y la gestión eficaz del conocimiento, la cual depende de la cognición humana y de la comunicación a través de diferentes medios. Se observará que, para lograrla, se necesita conocer y desarrollar una cultura de la información, así como ajustar los procesos de comunicación a las características específicas de la institución educativa. 

La expresión de tecnologías de la investigación y comunicación está conectada con todos los aspectos de la conducción, procesamiento y comunicación de información. Dentro de estas categorías se encuentran las nuevas tecnologías asociadas al internet, el almacenamiento de datos, los sistemas de información, las comunicaciones, etcétera.

Evolución de las TIC en el contexto educativo

1. Antecedentes de las TIC en la educación

En el contexto de las prácticas educativas, las TIC han avanzado en función del ritmo de la sociedad en la globalización, lo cual se debe al avance tecnológico; de forma similar, los sistemas de información se han desarrollado a través de la propia evolución de la práctica directiva, docente, del propio alumno y de las preocupaciones de estos.

Asimismo, la información aparece en todas partes y, al vincularla con la experiencia del ser humano, se le asigna la definición de conocimiento. Por otra parte, la información en la actualidad fluye con mayor rapidez, entre otras razones, porque la tecnología es omnipresente en nuestra sociedad. Moreira (2010) establece que la tecnología digital cobra sentido, significación y utilidad para la sociedad porque nos proporciona experiencias valiosas con la información, y esta, a la vez, necesita de la tecnología para poder almacenarse, organizarse, replicarse, difundirse, transformarse y ser accesible.

El nuevo entorno de trabajo y de comunicación que se ha desarrollado con base en las tecnologías de la información ha cambiado la forma de pensar y de ver al mundo; un ejemplo de esto es el vocabulario, el cual también ha ido evolucionando. Expresiones como “globalización”, “móvil”, “teléfonos inteligentes”, “e-mail”, “chat”, “WhatsApp”, “internet”, “online” o “e-business” connotan una mayor automatización, así como el camino a la hiperconectividad, big data, etc. Son locuciones que surgen en la actual sociedad de la información, en la que estamos inmersos utilicemos o no estos medios.

Ahora bien, en las instituciones, en este caso educativas, las TIC han comenzado a automatizar funciones rutinarias y, como un supuesto, nos han otorgado mayor tiempo para realizar actividades más gratificantes y de mayor valor, tanto para las personas como para las organizaciones. A partir de esto, se observa la relevancia de las TIC dentro de las organizaciones, junto con el rol de estas en la gestión del conocimiento, lo cual es de suma importancia y trascendencia.

Ciertamente, en los primeros tiempos de las TIC en el ámbito de la educación, estas coinciden con el predominio del paradigma de la teoría de la economía del conocimiento y la organización del mismo; aquellos supuestos de partida instituyen que la estructura que se forme de este perfecciona el entorno en el que las organizaciones lidian y, por tanto, es el factor concluyente de los procedimientos y de los resultados que se obtienen. Porter (2001) menciona que “bajo estas influencias surge una serie de indagaciones centradas en estudiar los efectos de las TIC sobre el sector de la industria y la estructura”; Parsons (1983, citado por Pérez y Dressler, 2007) resalta “la capacidad competitiva de las organizaciones y el papel de las TIC en la cadena de valor”, y Bueno (2000) señala “la Gestión del conocimiento en la disminución del tiempo para la resolución de problemas” y la influencia de las TIC en el apoyo a las estrategias competitivas de liderazgo.

2. Efectos de las TIC en la sociedad y la educación

Son frecuentes las investigaciones que analizan tanto los efectos de las TIC, entre ellas, la obtención de ventajas competitivas y la importancia de las capacidades tecnológicas, como la relación de las TIC con otros elementos y contenidos que ha creado el ser humano en la cuestión educativa o de gestión.

Tanta importancia ha adquirido la información por estos medios que ya no es posible imaginar nuestras actividades diarias sin ella: desde tareas escolares, actividades laborales, recetas de cocina y entretenimiento hasta los movimientos financieros de la Bolsa a nivel mundial; basamos nuestro desarrollo individual, laboral, escolar e incluso familiar y su funcionamiento en información generada, recopilada y publicada a través de las tecnologías digitales.

Ramió (2018) plantea que las tecnologías de avanzada están transformando la mayor parte de los procesos industriales y alude a una cuarta revolución tecnológica, encauzada a innovar y renovar prácticamente todo, como la estructura laboral y los patrones económicos y sociales. Estamos observando cómo evolucionó la educación a partir de la pandemia por COVID-19, las conductas individuales, etcétera.

Acevedo et al. (2009) reseña que la sociedad de la información y el conocimiento se considera como la tercera revolución llamada de la información, la cual forjó cambios en los modelos de la economía del conocimiento, que se basa en la tecnología digital, medios de transmisión, flujos de datos e información, y se ordena como una central de redes interconectadas con nuevos procedimientos que la hacen equiparable al funcionamiento de la economía de los sectores industriales tradicionales. Sin embargo, Bonilla (2020, citado por Aguirre, 2021) refiere que la cuarta revolución industrial usó el COVID-19 como acceso a nuestra vida habitual en las dinámicas virtuales, lo cual impactó en la educación por la anexión o introducción tecnológica necesaria, debido a que nos llevó a una forma nueva de vivir y convivir en todos los aspectos.

Es relevante mencionar que los actores educativos deben adaptarse a la era de la información y la tecnología digital. En esta formación o, si se prefiere, alfabetización digital de los individuos, como menciona Prensky (2006), deben figurar los múltiples lenguajes y códigos textuales, icónicos, hipertextuales, audiovisuales y multimedia que atiende la información, y debe ser un proyecto demandante y firme del sistema educativo, desde la educación básica hasta la superior, incluyendo la profesionalización docente.

Ahora bien, respecto del tema de la formación y revalorización del profesorado, donde se incide poco y, probablemente, sea el elemento más sensible y concluyente para promover un cambio auténtico en todos los elementos que conforman el andamiaje educativo, podemos referir que en la actualidad se ha puesto al alumno como el eje de todo, pero no podemos olvidar que para lograr esto el profesor y su profesionalización son indispensables.

Prensky (2006) enmarca que las TIC pueden jugar un papel trascendental en la educación de este siglo. Con esta perspectiva, se centrarán en innovar, en la globalización, en el rompimiento de cotos sociales, culturales y lingüísticos, así como en el cambio virtual de los educandos, la migración y la profesionalización continua. En este aspecto, la imagen del profesor es decisiva, siempre que se le brinden o busquen las condiciones y medios para laborar, aprender y enseñar con destreza y habilidad mediante el uso de las herramientas que conforman las TIC. Como expresa Ramió (2018), las concepciones de cómo funciona la educación cambiaron drásticamente renovando los paradigmas que se tenían de los alcances de los alumnos de esta generación de pandemia y las venideras. 

El uso de las TIC y la gestión del conocimiento

Efectuemos una aproximación conceptual breve para vislumbrar la definición de uno de los constructos de gran relevancia para este artículo: a qué nos referimos cuando hablamos de gestión del conocimiento. Bueno (2002) afirma que es el procedimiento, estrategia o proceso que a nivel organizacional y de manera colectiva, cíclica y sistemática permitirá crear procesos para alcanzar las metas diseñadas en una institución, en este caso específico, educativa. Dentro de este orden de ideas, conozcamos que la gestión del conocimiento está compuesta por un grupo de elementos procesuales estratégicos que se van a encargar de encontrar, identificar, adquirir, usar, distribuir, desarrollar o crear, retener, medir y retroalimentar los canales y la viabilidad para encontrar los recursos de conocimiento tanto disponibles como requeridos, con el propósito de que el conocimiento individual se transforme en colectivo, que no se pierda y se reutilice minimizando los recursos.

Ahora bien, la gestión del conocimiento requiere de una eficiente gestión de la información, por tanto, el éxito de la primera está invariablemente condicionado a cómo se realice en los procesos de la organización, así como por la eficacia de los resultados que esta sea capaz de alcanzar. Otros elementos indispensables para lograr una adecuada gestión del conocimiento son las tecnologías como herramientas fundamentales para la rápida y adecuada transmisión, generación, difusión y construcción del conocimiento.

Probst (2001) considera que el desarrollo de los recursos humanos hacia un capital intelectual y una cultura organizacional que opere como mecanismo globalizador en las estructuras que exige una responsabilidad a todos los niveles está en manos, en gran medida, de su dimensión humana e indaga acrecentar el aprendizaje organizacional a través de las TIC, TAC y TAP.

Actualmente, ya no es tan complicado vislumbrar cuáles son las funciones de las TIC en la gestión del conocimiento, debido a que, en primera instancia, aun en el siglo XXI, la pandemia nos permitió avanzar quizá no de forma equilibrada, debido a la brecha social de nuestro país. En cuanto a la conectividad, debe señalarse que no ha podido entrar de lleno a este mundo, sin embargo, este es el punto clave para no cometer errores de definición o significación; este error era creer que sin las TIC no se podrá implementar la gestión del conocimiento en una organización educativa.

En la actualidad, aunque “Las TIC constituyen el marco, mas no el contenido. El contenido es una cuestión exclusiva de los individuos, las TIC facilitan el proceso, pero por sí misma es incapaz de extraer algo de la cabeza de una persona” (Trend, 2000), después de la emergencia sanitaria y la importancia que tuvieron en todos los aspectos, retomamos la expresión de Halloran (2018), quien enfatiza que se debe garantizar que las tecnologías que promueven la siguiente etapa de la globalización estén calculadas sobre la base del ser humano e inducidas por valores positivos, y señala que el próximo Foro Económico Mundial sobre Futuros Digitales debe conducir a sistemas y tecnologías inclusivos, confiables y sostenibles.

En el espacio propiamente formativo, los alumnos, acota Prenski (2006), están más convencidos de manejar las tecnologías en actividades de estudio, aprendizaje, diversión y socialización que lo que los profesores, centros y procesos educativos les pueden ofrecer; por consiguiente, esto hace que se pierda la poca o mucha atracción de la clase, lo que crea una brecha mayor entre docentes y cognoscentes. 

Ahora bien, estas dos generaciones, que comparten aulas de forma presencial, virtual, tiempo y aprendizajes, es decir, docentes y alumnos, manifiestan grandes contrastes. Prenski (2006) los nombra “nativos” e “inmigrantes digitales”, que en esta nueva normalidad están impactando y no hay retorno; menciona que los inmigrantes tienden a almacenar la información, hecho que en estos momentos ya no es posible (el conocimiento es poder), mientras que los nativos digitales comparten e intercambian información de forma natural, debido a su creencia de que la información es algo que debe ser socializada.

Por lo anterior, nos damos cuenta de que esto crea una brecha compleja, sobre todo para reducirla debido a que es difícil que un alumno se mantenga atento en una clase tradicional o pasiva de enseñanza de contenidos por parte del profesor incluso en la virtualidad, porque tienen el discernimiento de que ese contenido lo pueden buscar en Internet, lo pueden intercambiar entre ellos, localizar de otra forma, elaborar mapas, etcétera.

Categóricamente, el alumno de esta época, a pesar de que el docente no lo ve como una posibilidad, tiende a participar activamente en la construcción de su propio conocimiento. García y Portillo (2006) manifiestan que, o bien los inmigrantes digitales aprenden a enseñar de una manera diferente y más atractiva, o los nativos digitales retroceden adaptando sus capacidades intelectuales a su entorno de aprendizaje. Es probable que el primer enunciado que se muestra en la cita anterior sea lo más adecuado debido a que el docente tuvo que iniciar la construcción de su propio conocimiento no solo en su área, sino en las áreas que le gusten o bien que le vayan a ser útiles en su quehacer docente: científica, técnica, socioemocional, artística etc. En estos últimos años lo anterior está en constante crecimiento y es prácticamente inagotable.

Por ello, hoy en día, un profesor debe adquirir no solo los conceptos, teorías y conocimientos básicos de una disciplina, sino también disponer de los criterios y estrategias intelectuales para en¬contrar nuevas informaciones que sean valiosas para su ámbito o campo de estudio, de investigación o de actividad profesional, esto es, entrar de lleno al mundo digital y reconocer la cuarta revolución industrial en la que vive.

A partir de esto podemos citar a Churches (2008), quien declara abiertamente ser un apasionado de las TIC y del poderío que estas tienen para innovar en la enseñanza y el aprendizaje del ser humano; acota que educar a los estudiantes, ya sean alumnos, docentes o actores educativos para el futuro, es educarlos para el cambio, educarlos para inquirir y para especular, para apropiarse del conocimiento y modificar, para escoger y seleccionar, es decir, para empoderar su creatividad.

Pero ¿cómo realizar esto si los métodos y las técnicas de mejora o innovación son complicadas y más aún con respecto al uso de las TIC o las TAC en la docencia? Se puede disminuir su complejidad si se toma en cuenta lo siguiente: partir de los medios tecnológicos existentes, tomar en cuenta la manera de pensar o de acordar de cada institución al integrar las TIC en los procesos de la enseñanza y de aprendizaje; asimismo, que esta sociedad cambiante puede dejarnos al margen o bien incluirnos.

La gestión del conocimiento y las TIC como una innovación en una institución educativa

Actualmente, debemos tomar en cuenta que con cualquier innovación educativa la organización afrontará procesos con numerosas fases en distintos periodos y con distintos personajes, como agentes políticos, económicos, ideológicos, culturales, virtuales y socioemocionales, los cuales afectan de forma indistinta cada uno de los contextos, desde el plano áulico hasta el institucional.

Cabe destacar que, en función de lo planteado por Vázquez y Córdoba (2021), el éxito o fracaso de las innovaciones educativas está en manos de los actores educativos y de cómo desarrollan, interpretan, redefinen, filtran y dan forma a los cambios expuestos a partir de una innovación en educación, y de cómo asumen principalmente el reto de adaptar los procesos de acuerdo con su capital intelectual. Las instituciones toman en cuenta que las cosas materiales y la información son, desde luego, más factibles de operar que introducir los cambios en actitudes, prácticas y valores humanos.

Tomando en cuenta lo aportado por Carbonell Sebarroja (2002), podemos considerar la innovación como una forma creativa de selección, organización y uso de los recursos humanos, materiales e indudablemente comunicación e información; estamos hablando de cambios que provocan prosperidad y responden a un proceso concebido, deliberativo, sistematizado y premeditado, no de simples invenciones, de cambios efímeros ni quiméricos, sino de una innovación que dé como resultado alcanzar y lograr cada objetivo previamente diseñado por un colectivo.

Tanto Barraza Macías (2005) como Carbonell Sebarroja (2002) coinciden en que este es un proceso que se identifica por la complejidad derivada del hecho de decretar cambios fundamentales en los procedimientos educativos, debido a que implican nuevas formas de proceder y una consideración diferente de la estructura educativa. Por lo cual exhortan a un proceso de organización, administración, sistematización, formalización, seguimiento y evaluación de los métodos y conocimientos que se construyen presencial, sincrónica y asincrónicamente.

Cabe considerar, por otra parte, que la incorporación de las TIC a la gestión del conocimiento y los procesos de aprendizaje en sí demanda transformaciones o bien de la evolución de estos. Como se ha dicho ya, de nada sirve introducir nuevas tecnologías si no se provocan otros cambios en el sistema de aprendizaje. Cualquier innovación o proceso de incorporación en esta esfera debe ser comprendido y analizado como un instrumento para la implementación de dicha gestión, debido a que presenta cambios en todos los elementos del proceso de enseñanza-aprendizaje de una institución, considerando siempre que no es el único instrumento para este fin. 

Figura 1. Las TIC y la gestión del conocimiento

En la Figura 1 se muestra cómo la vinculación de los rubros que se presentan nos permite agilizar la implementación de la gestión del conocimiento en instituciones educativas. Es innegable que para esto se requiere no solo de procesos de gestión del conocimiento o de las TIC, sino también de la relevancia del conectivismo.

El conectivismo

Mostramos al conectivismo como una teoría de aprendizaje para la era digital; subsecuentemente se expresará que ciertamente no se considera como tal. Fue desarrollada por George Siemens (2004) con base en indagaciones sobre las restricciones del conductismo, el cognitivismo y el constructivismo para exponer el efecto que la tecnología ha tenido en la vida del hombre, con la cual nos comunicamos y aprendemos en la actualidad.

A partir de la investigación realizada por Barón (2016), el conectivismo es la unificación de las nociones examinadas por la teoría del caos, las redes neuronales, la complejidad y la autoorganización. El aprendizaje es un proceso que acontece intrínsecamente en una amplia escala de entornos que no están de manera obligatoria bajo el control del sujeto. Es por esto que el conocimiento, entendido como conocimiento aplicable, puede habitar fuera del ser humano, es decir, dentro de una institución o una base de datos, y se enfoca en la conexión especializada, vinculada, primero, a los datos, que se transforman en información cuando se les da un significado, la cual, ligada a la experiencia, nos permite aumentar cada vez más nuestro estado actual de conocimiento.

Esta teoría es transferida por el discernimiento de que los decretos están basados en la evolución acelerada de los basamentos, consecutivamente, nueva información es alcanzada desistiendo de la anteriormente recibida. La habilidad para discernir entre la información significativa y la trivial es trascendental, así como la capacidad para reconocer cuándo esta nueva información descompone las decisiones tomadas con base en información anterior.

Gravity (2013, citado por Ovalles, 2014) manifiesta que el punto de inicio del conectivismo es el sujeto; en comprensión propia, construye una red que sustenta de información a organizaciones e instituciones que, a la vez, retroalimentan información en la misma red, que posteriormente concluye proporcionando un nuevo aprendizaje al individuo. Este proceso de avance del conocimiento busca que los aprendices se mantengan actualizados en el campo en el cual han formado enlaces, aprendido y desaprendido el conocimiento.

La toma de decisiones es en sí misma un proceso de aprendizaje. Escoger qué aprender y el significado de la información entrante son vistos a través de la lente de una realidad cambiante. Es posible que una respuesta actual a un problema esté errada el día de mañana bajo la nueva información que se recibe.

El conectivismo ha sido desacreditado. Verhagen (2006) argumentó que no es una teoría de aprendizaje; refiere que es una configuración pedagógica, aseverando que las teorías de aprendizaje deben presentar una jerarquía instruccional, es decir, comprobar o bien contrastar cómo aprende el sujeto, ya sea alumno o docente; de esta manera, manifiesta por qué el conectivismo llegó al nivel curricular: qué se aprende y por qué se aprende. 

Ciertamente, el conectivismo también es un instrumento importante para gestionar el conocimiento debido a que presenta patrones de aprendizaje que se relacionan con este, además, reconoce las tendencias en el mundo, donde aprender es un movimiento social y deja de ser individual. La forma en la cual trabajan y se desempeñan los actores educativos de una institución se altera al usarse nuevas herramientas. 

En el plano de la educación se reconoce lentamente el impacto de las nuevas herramientas digitales de aprendizaje, en la noción misma de lo que significa aprender, incluso después de la pandemia por COVID-19, debido a que no llegaron a todo el país o no fue comprendida su importancia, relevancia y trascendencia, no solo en esta emergencia sanitaria, sino para la vida educativa.

Asimismo, podemos decir que el conectivismo proporciona una mirada a las habilidades de aprendizaje y las labores óptimas para que el cognoscente progrese en la era digital. Se puede demostrar del siguiente modo: potenciar las destrezas de cómo aprende un cognoscente es cómo construir una pirámide, cuya base soporta los niveles que llevan a la cúspide. Es importante mencionar que se debe desarrollar una destreza que permita mostrar que lo que se solicita es saber qué será relevante para mañana y no lo que sabe.

Un verdadero desafío para cualquier teoría de aprendizaje es movilizar el conocimiento adquirido en la zona de aplicación, sin embargo, cuando el conocimiento se necesita, pero no existe, la habilidad de conectarse con fuentes que corresponden a lo que se requiere es una habilidad digital trascendental para el alumno. A partir de esto podemos concebir la manera en que surgen las tecnologías del aprendizaje y del conocimiento (TAC) para el impulso de la educación y, de alguna forma, para empoderar la inclusión, es decir, por medio de estas evitar el aislamiento y colocar al cognoscente en el centro de todo proceso educativo como constructor de su propio conocimiento, así como de usarlo y aplicarlo, creando nuevas articulaciones de aprendizaje para llegar a una población heterogénea y cubrir nuevas áreas geográficas, elementos que serán de gran utilidad para los procesos de la gestión del conocimiento.

Debe señalarse que las TIC y las TAC no han sido suficientes en esta era digital. Pinto Díaz (2016) argumenta que con la aparición de las redes sociales y aplicaciones de la web social, como Facebook, Twitter, blogs y YouTube, se está comprobando una directriz de construir espacios de colaboración, contribución, trabajo conjunto y participación colectiva, surgiendo así las TEP: tecnologías del empoderamiento y la participación. González (2012) expresa que estas son una demanda hacia el fortalecimiento de los aprendizajes y de intervención en la red, registrando el desarrollo de la identidad digital que requiere la sociedad.

Reig (2011) resalta la conveniencia de usar las tecnologías para, como su nombre lo indica, empoderar la participación de los usuarios motivando la reciprocidad, nuevas dinámicas y movimientos sociales en el mundo, induciendo al aprendizaje colaborativo, lo que fortalece y vigoriza a las escuelas y a la sociedad, teniendo como propósito crear una cultura responsable de la web.

Para finalizar, debemos mencionar que los activos intelectuales o actores educativos de una organización son los mecanismos de una base de conocimiento. Es decir, el conocimiento de una organización consta de los activos intelectuales, individuales y colectivos que la institución puede usar para realizar sus actividades. La base también contiene los datos y la información sobre los cuales se ha edificado el conocimiento individual y de la organización, donde las TIC, su evolución y el conectivismo en la educación proceden como un catalizador de la gestión del conocimiento al creer que con su uso y conducción apropiada son idóneos para hacer reaccionar al resto de componentes que actúan en este, activan los procesos del mismo y admiten la creación de contextos y redes propicios para la construcción y expansión del conocimiento.

Conclusión

La fase del desarrollo en que se encuentra nuestro país se identifica por los enérgicos y drásticos cambios conceptuales, metodológicos y de paradigmas de la nueva sociedad después de la pandemia por COVID-19, la cual está influyendo en la educación. En este trabajo se establece la importancia de las TIC para la implementación de la gestión del conocimiento, como un principio de generación y construcción de este, como técnicas y métodos que cimienten procesos que demandan considerar la diversidad de ideas que son producto de datos e información que el personal va adoptando y sobre la cual es necesario proceder a través de un proceso de selección y clasificación para lograr la adaptación y estabilidad de las organizaciones educativas a los cambios que acontecen en un entorno frágil y con altos niveles de incertidumbre e inseguridad debido a la emergencia sanitaria por la pandemia.

Los elementos de la gestión del conocimiento, como la generación, acumulación y distribución del conocimiento, muestran una progresión y desarrollo sin precedentes, respaldados en el avance de la tecnología de la información y de las redes complejas interconectadas, que se despliegan en esta cuarta revolución industrial. Este cambio acelerado aqueja a todos los niveles de la vida en sociedad: transforma directrices y reglas financieras, políticas, históricas culturales y sociales, renueva estrategias educativas, no comparándolas o reproduciendo las de las empresas, sino tomando las que logremos contextualizar en estos entornos, y rediseña los estándares de creación de riqueza y generación de valor intelectual.

Algunos de los efectos nocivos de las TIC es que la actividad humana se va reorientando; el quehacer propio se enfila en el ocio infructuoso, la acción social determina la propensión a sustituir el contacto personal directo por el contacto a través de medios electrónicos, que aparentan y distorsionan el verdadero escenario. Sin embargo, encontramos efectos positivos: por un lado, se puntualizan las visiones, la extensión espacial se vuelve accesible y posible, cualquier lugar del mundo se vuelve inmediato; por otro lado, la noción de tiempo secuencial se disuelve y emana la significación del momento, en la cual el lapso de permanencia para elaborar tareas tiende a ser nada; el acceso es instantáneo pero fugaz, sin retraso, y los cambios apuran y reproducen todo tipo de modelos. Asimismo, se adiciona una concepción diferente de la realidad, no conocida ni referida antes; la realidad virtual es el anverso de la realidad concreta, el ciberespacio está frente al espacio y los quehaceres en línea frente a las labores tradicionales. Esto emergió después de la pandemia que azotó al mundo entero.

A través de esta línea teórica, se observó que la generación, difusión y uso intensivo del conocimiento están auténticamente ligados a la práctica educativa, pero en fechas recientes el concepto de gestión del conocimiento se ha introducido como estrategia formal en las organizaciones educativas de forma definida, con el propósito de renovar la eficacia y validez de los procesos que en ellas se trabajan mediante la aplicación de conocimientos contrastados y actualizados.

Ahora bien podemos concluir asimismo que las TIC son relevantes para efectuar estrategias que nos permitan establecer la gestión del conocimiento. No obstante, conviene tener presente que no existen soluciones tecnológicas por sí mismas; no se trata estrictamente de formalizar bases de datos, portales web, sistemas de mensajería o cualquier otra herramienta virtual colaborativa con la expectativa de que se funda por sí mismo un procedimiento o sistema de gestión del conocimiento; es necesario crear sistemas, metodologías y procesos que satisfagan las exigencias propias de cada institución educativa y del contexto de uso. 

Otro punto significativo para la realización es que la gestión del conocimiento en estas organizaciones debe ser congruente con la gestión de los recursos humanos y la planificación estratégica, todo esto establecido con teorías que afirmen estos procesos y encaminen a derivaciones positivas para las instituciones. Una de estas es el conectivismo, sin dejar en el tintero que para que este se lleve a cabo se requiere de configuraciones pedagógicas que nos pueden brindar las TAC y las TEP.

La desmedida expansión de la base de datos, información y del conocimiento, así como la capacidad para emplear y aprovechar métodos computacionales y de comunicación, apunta a que la mayoría de las disposiciones sean asentadas por una evidencia favorable. No obstante, esto no será viable sin proveer a los actores educativos de las herramientas, profesionalización y capacitación necesarias para poder hacer realidad todo esto y encauzarlo al aprendizaje digital.

La disgregación y el desencuentro entre las instituciones educativas y los medios de comunicación se mueven de forma contrastante: la escuela está más concentrada en lo tradicional de los métodos, mientras que los medios de comunicación no se interesan más que en la modernidad y en la innovación; la escuela yace sobre el intelecto y la razón, y los medios de comunicación sobre la asombro del suceso y sobre el impacto o marca que debe tener para la sociedad mundial, y en ella se encuentra también la educación. Se especula que la escuela desconocía o no tomaba en cuenta el valor de las TIC: una se erige sobre la permanencia en el tiempo y el otro sobre su celeridad. El análisis que se realizó en este texto fue de gran utilidad para verificar lo anteriormente dicho y prestar cuidado a la forma en que se va a apostar por los procesos de gestión del conocimiento en una institución educativa.

Desde que se ha considerado la información como una base importante para la gestión del conocimiento como elemento estratégico a la hora de hacer proyectos de mejora en las instituciones, se ha señalado la importancia de las TIC, las cuales han pasado a ser el conducto de comunicación entre los puntos de información y la toma de decisiones. En consecuencia, la gestión del conocimiento decretará cómo gestionar eficaz y eficientemente las TIC en una institución educativa, con la finalidad de beneficiar y preservar una buena comunicación entre los segmentos que la constituyen mediante los canales de información que suponen un insumo de seria importancia para generar, modificar, transferir y socializar el conocimiento.

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