El Currículum como Mediación de la Enseñanza y el Aprendizaje en México: Transformando la Intervención Docente
- 8 de mayo de 2026
- Destacados CESE Marzo 2026 Portada marzo 2026
The Curriculum as a Mediation of Teaching and Learning in Mexico: Transforming Teacher Intervention
Dra. B. Lysenka Cosío Salazar
Catedrática del CESE
lysenka.cosio@gmail.com
ORCID: 0009-0009-8677-4800
SNI: 0000-0005- 3006-2920
Resumen
El presente artículo analiza el concepto de currículo como mediación de la enseñanza y el aprendizaje en el contexto del sistema educativo mexicano contemporáneo. A partir de una revisión conceptual y de las necesidades identificadas en el marco de la Nueva Escuela Mexicana (NEM), se examina el perfil del docente mediador, los beneficios y alcances de esta perspectiva curricular, así como sugerencias didácticas para su implementación. El documento busca propiciar la reflexión crítica de estudiantes de doctorado sobre su propia intervención docente, incluso aquellos que trabajan en educación media superior y superior, reconociendo al currículum no como un instrumento determinante, sino como un espacio de mediación cultural, pedagógica y social que requiere la transformación profunda de las prácticas educativas. Por tanto, la mediación curricular representa una alternativa viable para responder a los desafíos de equidad, inclusión y pertinencia que enfrenta el sistema educativo mexicano en el siglo XXI.
Palabras clave: Currículo, mediación pedagógica, sistema educativo mexicano, perfil docente, Nueva Escuela Mexicana
Abstract:
This article analyzes the concept of curriculum as a mediation of teaching and learning within the context of the contemporary Mexican education system. Based on a conceptual review and the needs identified within the framework of the Nueva Escuela Mexicana (NEM), it examines the profile of the mediating teacher, the benefits and scope of this curricular perspective, and offers didactic suggestions for its implementation. The document aims to foster critical reflection among doctoral students on their own teaching practices, including those working in upper secondary and higher education, recognizing the curriculum not as a determining instrument, but as a space for cultural, pedagogical, and social mediation that requires a profound transformation of educational practices. Therefore, curricular mediation represents a viable alternative for addressing the challenges of equity, inclusion, and relevance facing the Mexican education system in the 21st century.
Keywords: Curriculum, pedagogical mediation, Mexican education system, teacher profile, Nueva Escuela Mexicana
I Introducción
El currículum constituye uno de los elementos vertebrales del sistema educativo, funcionando como puente entre las intenciones formativas de una sociedad y las prácticas concretas que se desarrollan en las aulas. Sin embargo, la concepción tradicional del currículum como documento prescriptivo ha mostrado limitaciones importantes para responder a las necesidades de contextos educativos cada vez más diversos, complejos y cambiantes (Torres, Y. B. 2022). En este sentido, la perspectiva del currículo como mediación emerge como una alternativa conceptual y práctica que reconoce su naturaleza dinámica, contextual y dialógica.
En el contexto mexicano, las recientes reformas educativas, particularmente la implementación de la Nueva Escuela Mexicana, han enfatizado la necesidad de transformar no sólo los contenidos curriculares, sino fundamentalmente las formas en que estos se construyen se adaptan y se llevan a la práctica (SEP, 2022). Esta transformación exige repensar el papel del docente, quien transita de ser un mero ejecutor curricular para convertirse en un mediador profesional capaz de adaptar, contextualizar y enriquecer el currículum en función de las necesidades específicas de sus estudiantes y de su entorno sociocultural.
Este artículo tiene como propósito analizar críticamente el concepto de currículum como mediación de la enseñanza y el aprendizaje, identificar las necesidades del sistema educativo mexicano que justifican esta perspectiva, caracterizar el perfil del docente mediador, examinar los beneficios y alcances de este enfoque, y proponer sugerencias didácticas para su implementación. Este análisis pretende servir como base para la reflexión profunda de estudiantes de doctorado sobre sus propias prácticas de intervención docente y sobre las posibilidades de transformación educativa desde una perspectiva crítica y contextualizada.
II Marco Conceptual: El Currículum como Mediación
Definición y fundamentos teóricos
El concepto de currículo como mediación se fundamenta en la comprensión de este como un proceso de construcción cultural y social, más que como un producto estático (Monzón, 2010). Desde esta perspectiva, el currículum representa las intenciones del hecho educativo organizando los procesos de enseñanza y aprendizaje en función del desarrollo de competencias que favorezcan la autorrealización personal, el desarrollo económico y la construcción del tejido social.
Monzón (2010) propone entender el currículum como mediación cultural desde una perspectiva hermenéutica-analógica, planteando que éste funciona como espacio de interpretación, negociación y construcción de significados entre diferentes actores educativos. Esta concepción supera la visión técnica-instrumental que ha predominado en muchos sistemas educativos y reconoce el carácter histórico, político y cultural que tiene toda propuesta curricular.
La mediación curricular implica tres dimensiones fundamentales:
- Mediación cultural: El currículum actúa como puente entre el conocimiento históricamente acumulado y las nuevas generaciones, facilitando la apropiación crítica de la cultura en sus múltiples manifestaciones.
- Mediación pedagógica: Se refiere al tratamiento de los contenidos y las formas de expresión para hacer posible el acto educativo, considerando tanto los procesos de enseñanza como las condiciones del aprendizaje (Hernández-Herrera, 2024)
- Mediación social: El currículum vincula las demandas del contexto social, económico y comunitario con los procesos formativos, buscando la pertinencia y relevancia de la educación (Instituto Tecnológico Roosevelt, 2024).
El concepto de mediación pedagógica
La mediación pedagógica, como componente central del currículum mediador, es definida por Feuerstein como “un proceso de interacción entre la persona en desarrollo y el adulto con experiencia e intención, quien selecciona, enfoca, retroalimenta las experiencias ambientales y los hábitos de aprendizaje (Feuerstein, 2024). Este proceso implica que el docente no solo transmite información, sino que estructura de manera intencional, las experiencias de aprendizaje para potenciar el desarrollo cognitivo, socioemocional y cultural de sus estudiantes.
La mediación pedagógica se caracteriza por varios elementos distintivos (Hernández-Herrera, 2024), que son la intencionalidad y reciprocidad en donde el docente actúa con propósitos claros y establece una relación bidireccional con el estudiante, la trascendencia, pues los aprendizajes van más allá de las necesidades inmediatas y preparan para situaciones futuras; la mediación del significado, la cual facilita la comprensión profunda, no sólo la acumulación de información; la mediación del sentimiento de competencia en donde se fortalece la autoestima y la confianza del estudiante en sus propias capacidades y; la regulación y control del comportamiento, que desarrollan procesos metacognitivos y de autorregulación.
El currículum mediador en el contexto de la Nueva Escuela Mexicana
La Nueva Escuela Mexicana (NEM), implementada a partir de 2022, representa un esfuerzo por transformar el sistema educativo nacional hacia una orientación más humanista, integral y comunitaria. El Marco Curricular de la NEM reconoce explícitamente que los profesores son mediadores profesionales en el proceso de enseñanza, lo cual representa un cambio paradigmático respecto a concepciones anteriores más centradas en la transmisión de conocimientos.
El enfoque curricular de la NEM se estructura en torno a varios ejes articuladores:
- Inclusión educativa
- Pensamiento crítico
- Interculturalidad crítica
- Igualdad de género
- Vida saludable
- Apropiación de las culturas a través de la lectura y la escritura
- Artes y experiencias estéticas
Estos ejes transversales requieren necesariamente de una mediación docente que contextualice, adapte y enriquezca los contenidos curriculares en función de las realidades específicas de cada comunidad educativa. El currículum, en este sentido, no puede ser implementado mecánicamente, sino que debe ser mediado por profesionales capaces de articular los propósitos formativos con las necesidades, intereses y contextos de sus estudiantes, sin olvidar las fuentes del currículum: sociológica ¿para qué enseñar?, epistemológica ¿qué enseñar?, didáctica ¿cómo enseñar? y psicológica ¿cómo aprender?
III Necesidades del Sistema Educativo Mexicano
Problemáticas estructurales
El sistema educativo mexicano enfrenta múltiples desafíos en todos sus niveles que justifican la necesidad de adoptar una perspectiva curricular basada en la mediación. Según datos recientes, México continúa mostrando un rezago histórico en la calidad de los aprendizajes, como lo demuestran las evaluaciones nacionales e internacionales aplicadas en educación básica y media superior (Lara, 2017).
Entre las problemáticas más relevantes se identifican:
Tabla 1: Problemáticas del sistema educativo mexicano
| Problemática | Manifestación en el sistema educativo |
| Inequidad educativa | Persistentes brechas en el acceso, permanencia y logro educativo entre regiones, zonas urbanas y rurales, y grupos socioeconómicos |
| Descontextualización curricular | Programas de estudio que no responden a las necesidades y características de las comunidades escolares |
| Formación docente insuficiente | Limitaciones en las competencias de mediación pedagógica y adaptación curricular de los docentes |
| Rigidez curricular | Dificultad para adaptar los contenidos y estrategias a la diversidad de contextos y estudiantes |
| Desarticulación entre teoría y práctica | Brecha entre los planteamientos curriculares oficiales y su implementación en las aulas |
Demandas de transformación curricular
La implementación de la NEM ha mostrado la necesidad de desarrollar nuevas competencias docentes orientadas hacia la mediación. Estas demandas incluyen (SEMS, 2025) una gran capacidad para contextualizar, ya que se necesita adaptar el currículum nacional a las realidades locales, considerando características culturales, lingüísticas, socioeconómicas e incluso ambientales de cada comunidad, ser experto en el diseño de experiencias de aprendizaje significativas que vayan más allá de la transmisión de información para crear situaciones que promuevan el pensamiento crítico, la resolución de problemas y el desarrollo integral, la atención a la diversidad a través del desarrollo de estrategias diferenciadas que respondan a los distintos ritmos, estilos de aprendizaje, necesidades educativas especiales y condiciones de los estudiantes (Flores, 2015), la pericia para integrar el currículum y superar la fragmentación disciplinaria mediante el trabajo por proyectos, problemas o casos que integren diferentes áreas de conocimiento y el compromiso de vincular a la escuela con la comunidad, estableciendo puentes entre los aprendizajes escolares y la vida comunitaria, incorporando saberes locales y problemáticas del entorno (Ducoing, 2017).
La mediación como respuesta integral
Adoptar el currículum como mediación representa una respuesta global a estas necesidades porque se flexibiliza el currículo sin perder los referentes nacionales comunes, permitiendo adaptaciones contextualizadas, se reconoce la profesionalidad docente como elemento clave para la calidad educativa, superando visiones que reducen al maestro a ejecutor de programas (Alcántara, 2022), se favorece la pertinencia educativa al vincular los aprendizajes con las realidades y necesidades de los estudiantes y sus comunidades, se promueve la equidad mediante estrategias diferenciadas que atienden la diversidad y se articula la teoría con la práctica al reconocer que el currículum se construye en la acción educativa cotidiana.
IV Perfil del Docente Mediador
Características fundamentales
El docente mediador se caracteriza por trascender el modelo tradicional del profesor como transmisor de información para convertirse en un profesional reflexivo, crítico y transformador. León y Zúñiga (2019), entre otros autores, identifican un conjunto de características esenciales del docente mediador.
- Experto en contenidos curriculares: Domina profundamente los conocimientos de su campo, lo que le permite seleccionarlos, organizarlos y adaptarlos de manera fundamentada.
- Planificador estratégico: Anticipa problemas, diseña situaciones de aprendizaje y propone soluciones contextualizadas.
- Facilitador del aprendizaje: Crea condiciones para que los estudiantes construyan activamente sus conocimientos, más que transmitirlos de manera pasiva.
- Promotor de la metacognición: Desarrolla en sus estudiantes la capacidad de reflexionar sobre sus propios procesos de aprendizaje, favoreciendo el aprender a aprender.
- Agente de desarrollo socioemocional: Atiende no solo la dimensión cognitiva, sino también los aspectos emocionales, sociales y éticos de la formación.
- Practicante reflexivo: Analiza críticamente su propia práctica, identifica áreas de mejora y fundamenta sus decisiones pedagógicas.
- Investigador en el aula: Genera conocimiento sobre su práctica y su contexto, contribuyendo a la mejora continua de los procesos educativos.
- Evaluador holístico: Promueve una evaluación integral que le permite conocer a sus alumnos para ofrecer una intervención más adecuada.
- Mediador cultural: Facilita el acceso a la cultura y los saberes escolares, conectándolos con las experiencias y conocimientos previos de los estudiantes.
Competencias profesionales del docente mediador
El perfil del docente mediador se concreta en un conjunto de competencias profesionales que deben desarrollarse tanto en la formación inicial como en el desarrollo profesional continuo:
a) La competencia pedagógico-didáctica:
- Diseño de estrategias de enseñanza diversificadas y contextualizadas
- Aplicación de metodologías activas y colaborativas
- Evaluación formativa orientada a la mejora del aprendizaje
- Uso pertinente de recursos y materiales educativos, incluyendo tecnologías digitales
b) La competencia de mediación del aprendizaje:
- Identificación de procesos básicos del aprendizaje en cada materia
- Selección de experiencias mediadoras que favorezcan el desarrollo cognitivo
- Establecimiento de metas alcanzables que promuevan la perseverancia
- Desarrollo de hábitos de estudio y aprendizaje autónomo
c) La competencia de atención a la diversidad:
- Reconocimiento y valoración de las diferencias individuales, culturales y sociales
- Diseño de adaptaciones curriculares individuales (ACI) cuando sea necesario
- Implementación de estrategias de educación inclusiva
- Trabajo colaborativo con familias y otros profesionales
d) La competencia sociocultural:
- Comprensión crítica del contexto sociocultural de sus estudiantes
- Vinculación del currículo con problemáticas y saberes locales
- Promoción del diálogo intercultural y la valoración de la diversidad
- Desarrollo de conciencia social y compromiso comunitario
e) La competencia reflexiva e investigativa:
- Análisis sistemático de la propia práctica docente
- Documentación y sistematización de experiencias educativas
- Fundamentación teórica de las decisiones pedagógicas
- Participación en comunidades de aprendizaje profesional
Transición del rol docente
La transición hacia el rol de docente mediador implica transformaciones profundas en la identidad profesional y en las prácticas cotidianas. Este proceso requiere: desenfoque, es decir, pasar de un enfoque centrado en la enseñanza a uno centrado en el aprendizaje, donde el estudiante es protagonista de su proceso formativo; dialogicidad, en el sentido de establecer relaciones pedagógicas basadas en el diálogo, la escucha activa y el reconocimiento del otro como sujeto de conocimiento (Viché, 2014); flexibilidad para desarrollar la capacidad de adaptar planes, estrategias y recursos en función de las necesidades emergentes del grupo o del entorno; y, compromiso ético para asumir la responsabilidad social de contribuir a la formación integral y al desarrollo de ciudadanía crítica.
V Beneficios y Ventajas de la Mediación Curricular
Dentro de los beneficios para los estudiantes, encontramos que la implementación de un currículum mediado genera múltiples beneficios directos en el desarrollo y aprendizaje de los estudiantes, al lograr un aprendizaje más significativo y profundo, pues los estudiantes construyen conocimientos que tienen sentido en relación con sus experiencias previas y su contexto de vida, lo que favorece su retención y aplicación. Desarrollo de autonomía, pues la mediación pedagógica promueve que los estudiantes desarrollen capacidades de autorregulación, pensamiento crítico y aprendizaje autónomo que les servirán a lo largo de su vida; fortalecimiento de la autoestima académica, ya que, al vivir experiencias de éxito mediadas adecuadamente, los estudiantes desarrollan confianza en sus propias capacidades y motivación intrínseca hacia el aprendizaje.
Mejora de habilidades socioemocionales pues favorece el desarrollo de competencias como la comunicación efectiva, el trabajo colaborativo, la empatía y la resolución constructiva de conflictos y la atención a la diversidad porque
los estudiantes con diferentes ritmos, estilos de aprendizaje o necesidades educativas especiales reciben apoyos diferenciados que les permiten alcanzar su máximo potencial.
Con relación a los beneficios para los docentes se hace evidente que la adopción de la perspectiva mediadora también genera ventajas importantes para el enriquecimiento de la práctica profesional, pues el docente se reconoce como profesional reflexivo con capacidad de tomar decisiones fundamentadas, lo que incrementa su satisfacción laboral, mejora de la eficacia docente, puesto que las estrategias de mediación permiten obtener mejores resultados de aprendizaje con mayor pertinencia y calidad, fortalecimiento de vínculos pedagógicos debido a que se establecen relaciones más significativas con los estudiantes basadas en la confianza, el respeto mutuo y el compromiso compartido y desarrollo de competencias investigativas porque implica la observación sistemática, reflexión y generación de conocimiento sobre la propia práctica.
En cuanto a los beneficios para las instituciones educativas, contribuye a la mejora del clima escolar al reducir conflictos y fortalecer la convivencia armónica entre todos los actores educativos, incrementa la motivación y el rendimiento académico, ya que los ambientes de aprendizaje mediados generan mayor compromiso estudiantil y mejores resultados (Coaching on focus, 2020), fortalece la cultura colaborativa al fomentar el trabajo en equipo entre docentes, compartiendo experiencias y construyendo comunidades de aprendizaje profesional, además de mayor pertinencia y relevancia educativa debido a que la institución se vincula efectivamente con su contexto y responde a las necesidades reales de su comunidad.
Ventajas para el sistema educativo
Desde una perspectiva sistémica, la mediación curricular ofrece ventajas estratégicas (Mexicanos Primero, 2025), flexibilidad con coherencia, desarrollo profesional docente situado, mejora de la calidad educativa, inclusión y equidad y pertinencia cultural y social. En este sentido, permite adaptar el currículum a diversos contextos sin perder los referentes nacionales comunes que garantizan la equidad, promueve procesos de formación continua vinculados a la práctica real y a las necesidades específicas de cada contexto (SEP, 2022), al centrar el currículum en el aprendizaje mediado, se incrementa la posibilidad de alcanzar los propósitos formativos establecidos.
La mediación permite atender la diversidad de manera efectiva, contribuyendo a reducir brechas educativas y permite responder mejor a las necesidades y características de diferentes regiones, culturas y contextos socioeconómicos.
V Alcances y Limitaciones
Alcances de la propuesta
La perspectiva del currículo como mediación tiene alcances significativos en múltiples dimensiones del quehacer educativo:
A nivel micro (en el aula):
- Transformación de las interacciones pedagógicas cotidianas
- Personalización de las experiencias de aprendizaje
- Desarrollo de ambientes educativos más democráticos y participativos
- Integración efectiva de la evaluación formativa
A nivel meso (en la institución educativa/plantel):
- Construcción de proyectos educativos contextualizados y pertinentes
- Fortalecimiento de comunidades profesionales de aprendizaje
- Articulación entre diferentes niveles y grados escolares
- Vinculación efectiva escuela-familia-comunidad
A nivel macro (en todo el sistema educativo):
- Flexibilización curricular que respeta la diversidad sin perder coherencia nacional
- Profesionalización docente basada en competencias de mediación
- Mejora sostenida de la calidad educativa con pertinencia y equidad
- Transformación del paradigma educativo hacia enfoques más humanistas e integrales (SEMS, 2025)
Limitaciones y desafíos
Sin embargo, es importante reconocer también las limitaciones y desafíos que enfrenta la implementación de esta perspectiva, en primer lugar es importante destacar la formación docente, la mayoría de los docentes en servicio fueron formados en paradigmas tradicionales y requieren procesos sistemáticos y sostenidos de desarrollo profesional para transitar hacia el rol de mediadores, en ocasiones el presupuesto para la actualización es insuficiente, además de toparnos con mucha resistencia al cambio, en opinión de la autora la actualización debería ser exigible como requisito para mantenerse en servicio y no siempre correr a cargo del estado, ya que el buscar opciones y oportunidades debe ser considerado también una competencia del docente.
En segundo lugar, se consideran las condiciones laborales, la simplificación administrativa se queda en el discurso y el docente está expuesto a una gran
sobrecarga de trabajo, por otro lado, el número excesivo de estudiantes por grupo y las limitaciones de tiempo dificultan que los docentes puedan desarrollar plenamente las tareas de mediación que requieren atención personalizada. Otro aspecto a considerar son las estructuras institucionales rígidas, aún
muchas instituciones educativas mantienen estructuras organizativas, horarias y normativas que dificultan la flexibilidad curricular necesaria para la mediación contextualizada.
Por otro lado, conviene enfatizar el tema de la evaluación estandarizada, este sistema se sigue predominando en muchas instituciones y
pueden entrar en tensión con enfoques de mediación que, en cambio valoran la diversidad de aprendizajes y contextos (Chávez, 2024). Otra situación que es preciso remarcar, es la inversión en recursos, porque una
mediación efectiva requiere materiales didácticos diversos, espacios adecuados y tecnologías educativas que no siempre están disponibles, especialmente en contextos de marginación. Y, por último, es una verdad innegable que nos enfrentamos a resistencias culturales, tanto docentes, como los mismos estudiantes y sus familias, pueden mostrar resistencia al cambio, especialmente cuando están acostumbrados a modelos tradicionales de enseñanza.
VI Sugerencias Didácticas para la Implementación
Principios orientadores
Para implementar efectivamente un currículum mediador, es fundamental considerar algunos principios didácticos que nos sitúen más cerca del logro (UNAN, 2018). Las alternativas consisten en centrar el proceso en el estudiante, si bien es cierto es parte de una comunidad, hay que reconocerlo como protagonista de su aprendizaje, con conocimientos previos, intereses y necesidades particulares, promover la intencionalidad y reciprocidad con propósitos claros y manteniendo una comunicación bidireccional constante, favorecer la trascendencia mediante el diseño de experiencias que vayan más allá de lo inmediato y desarrollen capacidades transferibles a diversos contextos, mediar el significado, facilitar la comprensión profunda mediante la conexión entre conocimientos previos, nuevos aprendizajes y contextos de aplicación, desarrollar el sentimiento de competencia constructiva y no nos referimos a generar ansiedad, estrés o la desvalorización del otro, sino a proponer desafíos alcanzables que fortalezcan la autoestima, la motivación intrínseca, la disciplina, la autoestima y la creatividad (Sheridan y Williams, 2006), fomentar la autorregulación con la ayuda de procesos metacognitivos que permitan a los estudiantes controlar y evaluar su propio aprendizaje.
Estrategias didácticas específicas
A continuación, se presentan estrategias concretas que los docentes pueden implementar para ejercer su función mediadora (Hernández-Herrera, 2024).
a) Estrategias de inicio, como una oportunidad para iniciar una nueva fase del aprendizaje (Tudela, 2026), de este modo se activan los conocimientos previos. A manera de ejemplo, se pueden trabajar las preguntas generadoras, planteando interrogantes abiertas que inviten a la reflexión y conecten con experiencias previas de los estudiantes; los organizadores gráficos anticipatorios como mapas conceptuales, redes semánticas o esquemas que ayuden a estructurar la información nueva en relación con lo que ya conocen; casos o narrativas mediante situaciones problemáticas o narrativas que contextualicen el aprendizaje y lo hagan significativo.
b) Estrategias de desarrollo [1], estas permiten el procesamiento de información, en todo momento hay que evitar explicaciones o instrucciones innecesarias o excesivamente largas, y permitir a los alumnos continuar la tarea de aprender, utilizar varias actividades en la clase en vez de pasar toda la clase en una sola, evitar actividades predecibles o repetitivas y tomar en cuenta un nivel adecuado de dificultad con un objetivo y un límite temporal, todas las actividades y el desempeño que tengan los alumnos en ellas, deben ser supervisadas para asegurarse de que tengan tiempo suficiente y de que la intención educativa es la adecuada.
Algunas opciones son el aprendizaje basado en proyectos, ya que los proyectos integradores permiten abordar contenidos de diferentes áreas mediante la investigación y la producción de productos o soluciones concretas (Hernández y García, 2017); trabajo colaborativo en donde se organicen actividades en pequeños grupos que promuevan la interacción, el diálogo y la construcción colectiva de conocimientos; modelamiento y andamiaje recurriendo a la demostración de procedimientos, ofreciendo apoyos graduales pero retirándolos progresivamente conforme los estudiantes desarrollan autonomía; estudio de casos a partir del análisis de situaciones reales o simuladas que permitan aplicar conocimientos teóricos a contextos prácticos; aprendizaje invertido a través de proporcionar a los estudiantes materiales para un estudio autónomo previo a la clase y dedicar el tiempo presencial a actividades de aplicación, discusión y profundización.[2]
c) Estrategias de cierre, estas deben permitir la consolidación y transferencia, reforzar lo que se ha aprendido, para integrar y revisar el contenido de la clase y para preparar a los alumnos para aprendizajes futuros. Para terminar una clase se sugieren síntesis reflexivas que propicien que los estudiantes elaboren sus propias conclusiones y reflexiones sobre lo aprendido, aplicación a nuevos contextos planteando situaciones diferentes donde los estudiantes puedan transferir los aprendizajes construidos, autoevaluación y coevaluación por medio de procesos de reflexión sobre el propio aprendizaje y retroalimentación entre pares.
d) Estrategias de seguimiento y acompañamiento, es importante destacar que la mediación no se limita a momentos específicos de la clase, sino que implica un acompañamiento continuo, algunas de las alternativas son la retroalimentación formativa continua, en todo momento hay que buscar ofrecer comentarios específicos, oportunos y orientadores que ayuden a los estudiantes a mejorar su desempeño; atención individualizada, se sabe que hay grupos numerosos y poco tiempo, sin embargo hay que buscar el espacio para atender dudas, dificultades o intereses particulares de los estudiantes que lo requieran [3]; revisión y ajuste permanente, se requiere monitorear el desarrollo de las actividades y realizar modificaciones cuando se identifiquen dificultades o necesidades emergentes, no todo es para todos; comunicación con las familias, si bien es cierto en educación superior es difícil y quizá ya no se considere útil porque los estudiantes ya son adultos, hay oportunidades para que las familias observen o participen en lo que sus hijos hacen, porque muchas de las veces esta colaboración se traduce en soporte emocional y acompañamiento en la toma de decisiones, creando un entorno propicio para el éxito académico (Universidad Cuauhtémoc, 2026), en cambio, en educación básica es necesario establecer canales de diálogo con las familias e involucrarlas en el proceso educativo, así como mantener coherencia entre los contextos escolar y familiar.
Orientaciones para la evaluación mediadora
La evaluación en un currículo mediador debe ser coherente con los principios de la mediación pedagógica.
- Evaluación diagnóstica continua: No debe limitarse al inicio del curso, sino mantener una observación permanente de los conocimientos, habilidades y necesidades de los estudiantes.
- Evaluación formativa como eje central: Privilegiar la evaluación orientada a la mejora del aprendizaje mediante retroalimentación constante, constituye un insumo valioso para que el docente reoriente su intervención educativa.
- Evaluación holística: Considerar al alumno como un todo, integrando diferentes aspectos como las habilidades cognitivas, afectivas y sociales (Inter-agency network for education in emergencies, 2021). A diferencia de las evaluaciones tradicionales, enfatiza todo el proceso de aprendizaje, en lugar del resultado final, este método promueve una visión completa y equilibrada de las fortalezas y necesidades de los estudiantes, lo que permite una enseñanza personalizada [4].
- Diversidad de instrumentos: Utilizar rúbricas, portafolios, observaciones, autoevaluaciones, coevaluaciones, producciones diversas, etc., que permitan valorar diferentes tipos de aprendizajes. Es importante no encasillarse en un examen, como instrumento característico de la evaluación sumativa, ya que además muchas veces carece de la validez, confiabilidad, objetividad y equidad para que sea efectivo, no se alinea curricularmente y no se taxonomiza.
- Evaluación auténtica[5]: Evaluar habilidades en situaciones reales que impliquen garantizar que el contexto de evaluación se asemeje lo más posible al contexto profesional (o cotidiano) en el que el estudiante utilizará las habilidades evaluadas (Leroux, 2015). Esto representa un desafío para el estudiante al proponerle tareas complejas, pero donde los parámetros establecidos son alcanzables, el pedir al estudiante que produzca, en lugar de simplemente decir, repetir o reproducir, le exige movilizar y combinar recursos (tanto internos como externos) para demostrar su capacidad de resolución de problemas, conectando el conocimiento teórico con sus diversas aplicaciones en el mundo real, brindando también diferentes oportunidades de desarrollo.
- Participación estudiantil: Es necesario involucrar a los estudiantes en el establecimiento de criterios de evaluación y en procesos de reflexión sobre su propio aprendizaje.
Adaptaciones curriculares individuales
Para atender la diversidad, es fundamental que el docente mediador desarrolle competencias en el diseño de adaptaciones curriculares. En primer lugar adaptaciones de acceso, modificar recursos, espacios, tiempos o formas de comunicación para facilitar el acceso al currículo a estudiantes con necesidades especiales; adaptaciones metodológicas, como variar las estrategias de enseñanza, los agrupamientos, los materiales o las actividades sin modificar los objetivos de aprendizaje, adaptaciones en la evaluación al diversificar instrumentos, criterios o condiciones de evaluación según las características individuales; y, adaptaciones significativas, en casos necesarios, modificar objetivos de aprendizaje o contenidos, siempre buscando el máximo desarrollo posible de cada estudiante.
Conclusiones
El currículum como mediación de la enseñanza y el aprendizaje representa un paradigma educativo que responde de manera pertinente a los desafíos contemporáneos del sistema educativo mexicano. Esta perspectiva supera la visión técnico-instrumental del currículum para reconocerlo como espacio de construcción cultural, pedagógica y social que requiere la participación activa y reflexiva de docentes profesionalizados.
La implementación de la Nueva Escuela Mexicana ha abierto posibilidades importantes para transitar hacia modelos curriculares más flexibles, contextualizados y humanistas. Sin embargo, esta transformación no puede limitarse a cambios en documentos oficiales, sino que exige fundamentalmente la reconceptualización del rol docente y el desarrollo de competencias profesionales orientadas a la mediación, se requiere vivirlo en el aula.
El perfil del docente mediador implica características y competencias complejas que no se desarrollan espontáneamente, sino que requieren procesos sistemáticos de formación inicial y actualización continua. Este docente debe ser capaz de dominar contenidos curriculares, diseñar experiencias de aprendizaje significativas, atender la diversidad, vincular el currículum con el contexto sociocultural, reflexionar críticamente sobre su práctica y generar conocimiento situado.
Los beneficios de adoptar la mediación curricular son amplios y se manifiestan en diferentes niveles: mejoran los aprendizajes estudiantiles al hacerlos más significativos y pertinentes; enriquecen la práctica docente al reconocer su profesionalidad; fortalecen las instituciones educativas al mejorar el clima y los resultados; y contribuyen al sistema educativo en su conjunto al favorecer la equidad, la calidad y la pertinencia, es decir de lo micro a lo macro. No obstante, es fundamental reconocer también las limitaciones y desafíos que enfrenta esta propuesta como lo son las condiciones estructurales del sistema educativo (formación docente insuficiente, sobrecarga laboral, estructuras rígidas, recursos limitados), que representan obstáculos reales que deben ser atendidos mediante políticas educativas integrales. La mediación curricular no es una receta, ni una solución mágica, pero sí una alternativa viable y fundamentada para avanzar hacia una educación más justa, inclusiva y transformadora.
Para que la mediación curricular se concrete efectivamente en las aulas mexicanas, es necesario desarrollar estrategias didácticas específicas que operacionalicen los principios teóricos. Estas estrategias deben centrarse en el estudiante, promover la construcción activa de conocimientos, favorecer la interacción dialógica, atender la diversidad y vincular los aprendizajes con contextos significativos. La evaluación, en este marco, debe reconceptualizarse como herramienta formativa orientada a la mejora continua.
Finalmente, es fundamental que los doctorandos asuman el desafío de repensar críticamente sus propias intervenciones docentes a la luz de este paradigma. La formación doctoral debe propiciar no solo la comprensión teórica de estos conceptos, sino fundamentalmente su traducción en prácticas concretas y su investigación sistemática. Solo mediante la reflexión crítica, la investigación situada y la transformación consciente de nuestras prácticas se podrá contribuir efectivamente a la construcción de un sistema educativo más justo, pertinente y transformador para México.
Preguntas para la Reflexión Doctoral
A partir del análisis presentado, se proponen las siguientes preguntas:
- ¿De qué manera su práctica docente actual se acerca o se distancia del perfil de docente mediador descrito en este artículo?
- ¿Cuáles son los principales obstáculos institucionales, personales o contextuales que enfrenta para implementar un currículo mediador en su contexto específico?
- ¿Qué competencias de mediación curricular considera prioritario desarrollar en su propio proceso de formación doctoral?
- ¿Cómo puede documentar e investigar sistemáticamente sus experiencias de mediación curricular para contribuir al conocimiento educativo?
- ¿Qué modificaciones concretas podría implementar en su práctica docente inmediata para fortalecer su rol como mediador del aprendizaje?
- ¿Cómo se puede equilibrar la flexibilización curricular necesaria para la mediación contextualizada con la necesidad de mantener referentes comunes que garanticen equidad?
- ¿Qué papel juegan las familias y la comunidad en un currículo mediador y cómo se pueden fortalecer estas vinculaciones?
- ¿De qué manera los sistemas de evaluación estandarizada pueden coexistir o entrar en tensión con enfoques de mediación curricular?
Referencias
- Alcántara, Z. (2022). Acervo digital educativo. https://ade.edugem.gob.mx/bitstream/handle/acervodigitaledu/65327/15EPR0047S_El%20papel%20del%20docente%20como%20mediador%20educativo.pdf?sequence=4
- Chávez, B. P. (2024). Inclusión de la Mediación Escolar en la Nueva Escuela Mexicana. Ciencia Latina Revista Multidisciplinar, 8(4), 8547-8568. https://doi.org/https://ciencialatina.org/index.php/cienciala/article/view/13015
- Coaching OnFocus. (2020, enero 28). Los 10 beneficios de la mediación en la escuela. https://www.coaching-onfocus.com/los-10-beneficios-la-mediacion-la-escuela/
- Ducoing, P. (2017). La escuela secundaria hoy: problemas y retos. Revisat mexicana de investigación educativa, 22(72). https://doi.org/https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1405-66662017000100009
- Feuerstein, R. S. (2024). Mediated learnig experience. 2(1), 99. https://doi.org/https://feuerstein-institute.org/wp-content/uploads/2024/09/Mediated-Learning-Experience-Vol-2-FINAL-2.pdf
- Flores, e. a. (2015). Medicaión Pedagógica como facilitador del aprendizaje: reflexión desde la formación inicial. XIII Congreso Nacional de Investigación Educativa: https://www.comie.org.mx/congreso/memoriaelectronica/v13/doc/0946.pdf
- Hernández, C., y García, B. (2017). COMIE. https://www.comie.org.mx/congreso/memoriaelectronica/v14/doc/2688.pdf
- Hernández-Herrera, N. (2024). Estrategias didácticas utilizadas para la mediación pedagógica. Revista Ensayos Pedagógicos, 19(2), 78-95. http://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2215-41322024000200078
- Instituto Tecnológico Roosevelt. (2024, julio 3). El Nuevo Sistema Educativo Mexicano. Blog Roosevelt. https://blog.roosevelt.edu.mx/2024/07/04/el-nuevo-sistema-educativo-mexicano/
- Inter-agency network for education in emergencies. (4 de marzo de 2021). NYU Global TIES for Children, Save the Children, United Nations Children’s Fund (UNICEF): https://inee.org/resources/holistic-assessment-learning-hal-syria
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[1] La secuencia de actividades determina la estructura interna de la clase, por medio del ritmo, la clase mantiene su fluidez y trasmite un sentido de progresión, por ello hay que tomar en cuenta desde la planeación, el tiempo que va a dedicarse a cada actividad y su función.
[2] Cada docente debe acordar cuando diseñar y aplicar ciertas actividades de transición que son actividades de corta duración que poseen poca carga cognitiva y tienen como objetivo alterar el ritmo de las sesiones, permitir que los alumnos descansen después de realizar actividades o secuencias de larga duración, aportan variedad a la interacción y rompen la monotonía.
[3] El docente debe hacer uso de su formación didáctica para hacer que la retroalimentación sea compatible con la conciliación entre la vida personal y el trabajo.
[4] La evaluación es un campo dinámico y multifacético que va mucho más allá de las aulas, por tanto, el enfoque holístico ofrece una perspectiva que valora la conexión entre todos los aspectos de la vida humana, brinda soluciones integrales y personalizadas.
[5] Evaluación del mundo real

