La devaluación del conocimiento desde la desterritorialización curricular

La devaluación del conocimiento desde la desterritorialización curricular

José Luis Ixtlahuaca Martínez
Docente
joseluisixtlahuacamartinez@gmail.com

Resumen

Este texto aborda la devaluación del conocimiento, un bien intrínsecamente valioso para el desarrollo humano y social. Se explora cómo el conocimiento, al ser dinámico y susceptible a cambios, puede perder su utilidad. La devaluación se atribuye a factores tecnológicos (obsolescencia por nuevos avances), económicos (competencia global que reduce el valor de ciertos saberes) y culturales (homogeneización que invisibiliza conocimientos ancestrales). Además, se introduce la desterritorialización curricular como una respuesta necesaria, que busca repensar el currículo para privilegiar la diversidad de saberes y generar una educación emancipadora en la sociedad del conocimiento.

Abstract

This text addresses the devaluation of knowledge, an intrinsically valuable asset for human and social development. It explores how knowledge, being dynamic and susceptible to change, can lose its utility. This devaluation is attributed to technological factors (obsolescence due to new advancements), economic factors (global competition reducing the value of certain expertise), and cultural factors (homogenization making ancestral knowledge invisible). Furthermore, curricular deterritorialization is introduced as a necessary response, aiming to rethink the curriculum to prioritize diverse forms of knowledge and foster emancipatory education within the knowledge society.

Introducción

El conocimiento ha sido uno de los bienes más valiosos que posee el ser humano desde el origen de su existencia ya que le ha permitido comprender su realidad, resolver problemas, crear innovaciones, desarrollarse como sujetos individuales y como seres sociales. Desde la antigüedad, los filósofos se han cuestionado sobre qué es, cómo se adquiere, cómo se justifica y en particular, cómo se aplica, cómo se mejora y evoluciona. El conocimiento implica una relación y conexión inexorable entre el sujeto que conoce y el objeto que se conoce, o bien, entre la organización que lo dispone y las personas que lo aplican, debido a ello, requiere determinadas condiciones para ser válido, verdadero, evidente, y, principalmente, útil, objetivo, certero y oportuno.  Sin embargo, el conocimiento no es algo estático, absoluto o determinado, es susceptible a cambios, transformaciones y mutaciones que pueden conllevar a la pérdida de su valor. Por otra parte, el conocimiento ha sido clasificado según criterios como su origen, forma, contenido, grado o tipos, de los cuales entre los más comunes destacan: el empírico, el racional, el filosófico, el científico, el técnico, el táctico y el explicito1. Una aproximación inmediata a la devaluación del conocimiento consiste en la reducción o pérdida del valor y sus posibilidades como consecuencia de factores como los cambios tecnológicos, procesos de globalización, modelos curriculares, mecanismos obsoletos de gestión, paradigmas emergentes, entre otros más. Así mismo, los factores culturales acompañan en todo momento a los aspectos mencionados previamente y por tal motivo, se convierten en un espacio coyuntural que permite la materialización de los ideales de lucha, conflicto y poder, así como la mediación entre el currículo y el conocimiento.

Metodología

La presente investigación se enmarcó dentro de un enfoque cualitativo, dado su carácter exploratorio y comprensivo de fenómenos complejos como la devaluación del conocimiento y la desterritorialización curricular. El método principal empleado fue la revisión bibliográfica y documental sistemática. Se llevó a cabo una búsqueda de literatura relevante con base en datos académicos, repositorios institucionales y publicaciones especializadas, abarcando conceptos clave como: “devaluación del conocimiento”, “gestión del conocimiento”, “desterritorialización”, “desterritorialización curricular” y “sociedad del conocimiento”. La selección de los textos se basó en su pertinencia teórica y conceptual para el análisis de los factores tecnológicos, económicos y culturales que inciden en la devaluación del conocimiento, así como en la propuesta de la desterritorialización curricular como un paradigma emergente.

El análisis buscó establecer conexiones entre los diferentes conceptos, categorizar las causas de la devaluación del conocimiento y explorar las implicaciones de la desterritorialización curricular en la construcción de una educación emancipadora.

1 Nermien, Al-Ali. (2003). Comprehensive Intellectual Capital Management Step-by-Step. John Wiley.

Fundamentación teórica

El conocimiento es un fenómeno dinámico, activo y transformador, que se construye, se modifica y se transmite a través del tiempo y del espacio. El conocimiento tiene múltiples aplicaciones y consecuencias en diversos ámbitos de la realidad como la ciencia, la tecnología, la cultura, la política, la educación, la economía y la gestión.

De acuerdo con Calvo (2018):

En la economía del conocimiento, se considera que éste es un factor clave para la innovación y la competitividad de las organizaciones. Por tanto, surge la necesidad de buscar mecanismos para su creación, transformación y transferencia. Estos procesos hacen parte de la denominada gestión del conocimiento. (p. 142)

Es preciso señalar que la gestión del conocimiento se ha desenvuelto en el contexto de aquello que se conoce como economía del conocimiento2, donde especialistas advierten sobre la relevancia de su uso para contribuir al desarrollo de las organizaciones. No obstante, el escenario donde se desenvuelve tal propuesta conceptual no deja de ser caótica e impredecible ocasionando problemas severos en todos los sectores involucrados, propiciando así, una devaluación del conocimiento. Las causas de la devaluación del conocimiento son múltiples y diversas, pero se pueden agrupar en tres categorías principalmente: tecnológicas, económicas y culturales.

2 Sánchez, M. y Rozga, R. (2015). La economía del conocimiento: perspectivas urbano-regionales. Proyección, 9(18), 6–30.

Causas tecnológicas

Las causas tecnológicas se refieren al impacto que tienen los avances científicos y tecnológicos en el conocimiento existente de cada época. Dichos avances pueden generar nuevos tipos de conocimiento que sustituyen, modifican o reemplazan totalmente a los anteriores, haciéndolos irrelevantes y obsoletos. Un ejemplo de ello, es el avance de la informática y los servicios de las telecomunicaciones, los cuales han provocado una devaluación del conocimiento asociado con los medios de comunicación tradicionales tales como el correo o la telefonía fija.

Causas económicas

Estos factores hacen alusión a los procesos económicos globales que tienen un impacto radical en el conocimiento local o regional. Estos procesos han generado una mayor competencia y demanda de ciertos saberes que permitan aumentar o disminuir su valor y utilidad. La especialización y la diversificación económica han provocado una devaluación del conocimiento relacionado con las titulaciones académicas, las certificaciones y capacitaciones profesionales, las cuales han perdido valor y prestigio.

Causas culturales

Se refieren a los procesos de globalización que limitan o niegan las actividades y producciones de los sectores populares, comunitarios y territoriales. La homogeneización y la estandarización cultural han provocado la devaluación del conocimiento relacionado con prácticas ancestrales, formas de conocimiento autóctonos o tradicionales, los cuales han sufrido la pérdida de su diversidad e identidad frente a producciones globales.

Una era de crisis permanente: la desterritorialización curricular

Según Corbetta (2009), “el territorio es un concepto que va más allá de la dimensión geográfica o física, y que implica también las relaciones sociales, culturales, políticas y económicas que se establecen en un espacio determinado” (pp. 270 – 271).

El territorio es el resultado de la apropiación simbólica y material que hacen los actores sociales de un lugar y que les otorga identidad, sentido de pertenencia y posibilidades de desarrollo. El territorio es, por lo tanto, un espacio dinámico, diverso y conflictivo, donde se expresan las tensiones y los intereses de los diferentes grupos sociales que lo habitan.

Por otra parte, de acuerdo con Zabalza (2012):

La vinculación de la escuela y de los procesos vinculados a la escolarización con el territorio al que pertenecen ha constituido una intensa tradición educativa que se fue alterando a medida que las políticas educativas y curriculares se generalizaron y establecieron referentes comunes para toda la población. (p. 8)

El territorio también es un escenario de aprendizaje, donde se construyen saberes y prácticas que responden a las necesidades y demandas de las comunidades. Lo expresado anteriormente conlleva a cuestionar la función educativa y social del conocimiento que existe en cada uno de esos territorios; la educación, como proceso social e histórico, tiene la responsabilidad de contribuir al desarrollo de los territorios, mediante la vinculación y la transferencia del conocimiento.

Para Haesbaert (2012), “la desterritorialización significa que todo proceso y toda relación social implican siempre simultáneamente una destrucción y una reconstrucción territorial” (p. 13). Dando seguimiento al mismo autor, menciona la existencia de diferentes perspectivas de desterritorialización entre las cuales se destacan principalmente cuatro: económica, política, cultural y filosófica. De manera sintética, la primera está asociada a los procesos globalizadores producto de un extremo capitalismo, la segunda contempla la extinción de límites geográficos desde la construcción de Estados Modernos, la tercera busca explicar una cuestión de resistencias y luchas culturales, así como una transformación decolonial3, y la última, pretende la construcción de un nuevo horizonte epistemológico. Al reflexionar sobre cada una de las perspectivas, es evidente que América Latina a lo largo de su historia ha sufrido en el mejor de los casos, un tipo de desterritorialización e incluso más de dos de forma sincrónica y dicho escenario es susceptible de reproducción en cada una de las naciones que la conforman. La sociedad de conocimiento se puede entender como aquella que utiliza el conocimiento como un recurso estratégico para el desarrollo humano, social y económico, no solamente a nivel organizacional o institucional. Se basa en la creación, difusión y aplicación de la información y el saber en diversos ámbitos, como la educación, la ciencia, la tecnología, la cultura y la comunicación.

3 Ometochtzin, C. (2018, octubre 9). La transformación de la educación hacia la descolonización de la pedagogía.

Para Minakata (2009), “en la dinámica de la emergente llamada sociedad del conocimiento, la economía de conocimiento adquiere un papel determinante en los sistemas sociales y culturales de todas las naciones” (p. 2). La sociedad del conocimiento conlleva cambios en las tendencias profesionales, las habilidades y las competencias de todos los actores involucrados en una institución u organización para adaptarse a las exigencias transformacionales del presente siglo. No obstante, es fundamental proponer un proyecto emergente que pueda dar respuesta e incluso fin a la problemática explicada y para ello, es indispensable abordar la situación desde una perspectiva curricular.

La desterritorialización del currículo es un concepto que se refiere a la necesidad de repensar el currículo desde una perspectiva crítica, abierta y diversa, que cuestione la hegemonía de la razón eurocéntrica y que reconozca las múltiples formas de conocimiento y de educación que existen en el mundo; además, implica un cambio en la estructura lógica de las profesiones y sus identidades que ahora están sujetas a contextos laborales móviles, dinámicos e inestables. La desterritorialización curricular es una construcción simbólica que hace referencia a la necesidad de cuestionar y transformar la teoría del currículo que se basa en una ideología eurocéntrica, colonialista y homogeneizadora. Trata de buscar nuevas formas de pensar, sentir y ver a la educación, como aquel proyecto emergente, que reconozca la diversidad, priorice la apertura epistemológica, la pluralidad de saberes y prácticas, generando un compromiso histórico con la educación emancipadora desde la llamada sociedad del conocimiento.

Resultados

En primer lugar, se constató que la devaluación del conocimiento no es un evento aislado, sino el resultado de la interacción de diversas fuerzas. Las causas tecnológicas emergieron como un motor principal, donde el rápido avance y la obsolescencia inherente a las nuevas tecnologías (ej., informática, telecomunicaciones) desplazan y minimizan el valor de conocimientos previamente consolidados, como los asociados a medios de comunicación tradicionales. Complementariamente, las causas económicas reflejan cómo la globalización y la alta competitividad reconfiguran el valor de ciertos saberes. Se observó una devaluación de titulaciones y certificaciones profesionales frente a la dinámica del mercado global, que exige una constante especialización y diversificación. Finalmente, las causas culturales subrayaron cómo los procesos de homogeneización global impactan negativamente en los conocimientos ancestrales, autóctonos y tradicionales, erosionando la diversidad y la identidad cultural.

En segundo lugar, la investigación revela que la devaluación del conocimiento en un contexto de crisis permanente, impulsada por la economía del conocimiento y la sociedad globalizada, exige una redefinición del rol de la educación y el currículo. Se estableció que la desterritorialización curricular emerge como una construcción simbólica y un proyecto de cambio fundamental. Este concepto no solo implica una ruptura con las limitaciones geográficas del conocimiento, sino también una crítica profunda a las perspectivas eurocéntricas y coloniales en la teoría curricular. El análisis sugiere que la desterritorialización curricular debe promover la diversidad de saberes, la apertura epistemológica y el reconocimiento de múltiples formas de conocimiento y educación.

En síntesis, esto es crucial para construir una educación emancipadora que responda a los desafíos de la sociedad del conocimiento, adapte las profesiones a contextos laborales dinámicos e inestables, y fomente la reflexión crítica sobre la información y el conocimiento en el contexto latinoamericano.

Conclusiones

La devaluación del conocimiento desde la desterritorialización curricular tiene consecuencias negativas para las sociedades, comunidades e individuos que poseen ese conocimiento, ya que pueden ver disminuida su capacidad de competitividad, adaptación, rentabilidad y productividad. De igual manera, la devaluación del conocimiento puede afectar el desarrollo social, cultural y educativo de una comunidad e incluso de una nación, al provocar una pérdida de patrimonio, diversidad, autonomía, libertad e identidad. El conocimiento tiene una dimensión social y educativa que se articulan en los territorios, entendidos como espacios geográficos, culturales e históricos donde se desarrollan las interacciones humanas. Así, la función social y educativa del conocimiento en los territorios implica un compromiso ético y político de la educación con el bienestar colectivo, la transformación social y el desarrollo sostenible. La educación debe ser un espacio de diálogo, de reflexión crítica y de acción creativa que permita generar conocimientos pertinentes, innovadores e inclusivos para los territorios.


Referencias

  • Calvo Giraldo, O. (2018). La Gestión del Conocimiento en las Organizaciones y las Regiones: Una Revisión de la Literatura. Tendencias, 19(1), 140–163. https://doi.org/10.22267/rtend.181901.91
  • Corbetta, Silvia. (2009). Territorio y educación. La escuela desde un enfoque de territorio en políticas públicas. Néstor López (coordinador). De relaciones, actores y territorios. Hacia nuevas políticas para la educación en América Latina. Instituto Internac. de Planeamiento de la educación IIPE – Unesco.
  • Haesbaert, R. (2013). Del mito de la desterritorialización a la multiterritorialidad. Cultura y Representaciones Sociales, 8(15), 9–42.
  • Minakata, A. (2009). Gestión del conocimiento en educación y transformación de la escuela. Notas para un campo en construcción. Sinéctica, (32), 1–21.
  • Nermien, Al-Ali. (2003). Comprehensive Intellectual Capital Management Step-by-Step. John Wiley.
  • Ometochtzin. C. (2018, 09 de octubre). La transformación de la educación hacia la descolonización de la pedagogía. [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=Vt1owKXWg2E
  • Sánchez, M. y Rozga, R. (2015). La economía del conocimiento: perspectivas urbano-regionales. Proyección, 9(18), 6–30.
  • Zabalza, M. (2012). Territorio, cultura y contextualización curricular. Interacções 8 No. 22, pp. 6 – 33.